1927 hasta hoy

Historia del club

Casi 100 años de pasión, esfuerzo y comunidad. Un recorrido que nos define y nos impulsa hacia el futuro.

Así fue y así pasó

En 1927 visitaba la Argentina por segunda vez un combinado inglés de rugby. El diario La Nación lo anunció como un gran equipo, tan bueno como el que se había presentado en nuestro país en 1910 como parte de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

Salvador «Pocho» Pineda, Julio «Yuyo» Salas, José «Pepo» Mosé, Leopoldo «Pololo» Houssay y Emilio «Lito» Isasmendi, vecinos de Olivos y alumnos del Colegio Internacional, decidieron encontrarse en la estación Mitre al mediodía de un sábado de julio de aquel año, para ir a la cancha de Gimnasia y Esgrima a ver de qué se trataba ese deporte y qué tan buenos eran los visitantes.

Esos chicos de entre 15 y 17 años jamás se habrían imaginado que ese sería el origen de la fundación de un club, y mucho menos que nueve años más tarde, ya como equipo de primera división, se enfrentarían en esa misma cancha a otro seleccionado británico, al que tuvimos el privilegio de anotarle un try.

A la salida de aquel partido, y por sólo cuatro pesos, le compraron una pelota a un chico que la había «encontrado» en un zanjón cercano a la cancha.

Es probable que se la hayan ido pasando hasta llegar a la estación Tres de Febrero para tomar el tren de vuelta y, por qué no, que esa haya sido la primera práctica que registre nuestro club.

A partir de ese día comenzó una concienzuda discusión del reglamento provisto por The River Plate Rugby Union, y un «juramento» de infalibilidad entre unos veinte muchachos: no dejar de asistir antes de las 10 de la mañana de cada sábado a un terreno ubicado en la calle General Paz al 2200, en Olivos, ya que el mismo, a partir de esa hora, era ocupado por otros muchachos que jugaban al fútbol.

Todo estaba por hacerse en aquellos buenos, viejos tiempos. Y por qué no crear un club de rugby que llevara el nombre del barrio cabecera del Partido de Vicente López.

4 de septiembre de 1927

Los cinco chicos ya tenían la decisión tomada, que se transmitió a otros amigos y padres con la idea de interiorizarse de cómo hacer las cosas y lanzarse a practicar este deporte que ya se había arraigado en ellos aún antes de empezar a practicarlo.

Entre la lectura del reglamento, el contacto con la pelota, la tozudez frente a las imprecisiones y una decisión irrevocable, el 4 de septiembre de 1927 veinte ilustres personajes de nuestra historia fundaron el Olivos Rugby Club. Entre ellos se encontraba el joven Alejandro Bowers, hijo de quien sería uno de los grandes benefactores del club: Don Carlos Bowers.

En la casa de Don Carlos Bowers se escogieron los colores del Club, inspirados por unos almohadones de color naranja y negro que decoraban un sillón del living.

Prácticamente al tiempo de la fundación se incorporó un grupo de jóvenes que practicaban el deporte en el Club Atlético Alberdi, entre los que figuraban dos hermanos que trascenderían en la historia del ORC: Juan Bautista y Silvio Macchiavello.

El primer partido no oficial se jugó contra Deportiva Francesa (Sportive Français en aquella época) un 25 de septiembre de ese año. Perdimos 9 a 3 y metimos un try, el primero de nuestra historia. El héroe: M. Ortiz Sauze.

Los primeros campeonatos

Durante 1928 siguieron los partidos amistosos, en los que perdíamos de modo sistemático, mientras las prácticas continuaban realizándose donde se hacían posibles. En 1929, primer campeonato oficial en tercera, las cosas no salían bien: 14 partidos jugados, 3 ganados, 1 empatado y 10 perdidos.

En 1930 la situación comenzó a mejorar sensiblemente y, luego de una lucha ardua con Pacífico (hoy San Martín), se ganó la sección «C» de esa división y se consiguió el ascenso a segunda.

Durante 1931 la campaña fue discreta y sin estridencias, hasta 1932 en que empieza a vislumbrarse no sólo un equipo interesante, sino un club que avanza en todos sus aspectos deportivos y sociales. Veamos por qué.

Ese año sale segunda la división superior, pero también sub-campeonas la tercera y la cuarta y tiene lugar un hecho verdaderamente relevante para el club: la adquisición de su primera cancha propia. La Democracia del 11 de diciembre de 1932 se refirió al hecho en los siguientes términos:

«Este Club, que se encuentra en una época de franco adelanto y que en los últimos torneos en que ha intervenido ha obtenido brillante actuación, instalará su campo de deportes en una manzana que, gracias a la desinteresada cooperación de los señores C. Bowers y F. Cernegoy, han adquirido para ese fin, donde se construirá la cancha de rugby.»

La Democracia

El ascenso a Primera

Llegaba 1933, aquel año en que se conseguiría lo más deseado: entrar en el rugby grande de la Argentina, con apenas cinco temporadas sobre las espaldas.

La Segunda disputaba su campeonato dividida en dos zonas. A nosotros nos tocó la «B», con Buenos Aires, Belgrano, Universitario de La Plata, Deportiva Francesa, Los Matreros y Gimnasia y Esgrima, ida y vuelta. El Club ganó 10 de los 12 partidos jugados, perdió 2, metió 141 puntos y recibió 43.

Como prolegómeno de un buen día, la 5ta. del Club, dirigida por Horacio «Pimpi» Pascuali se consagró campeona invicta de su División el 23 de septiembre de aquel año, con 114 tantos a favor y 8 en contra, apenas un día antes de que, en la cancha de Gimnasia y Esgrima, la División Superior le ganara a Obras Sanitarias 17 a 3 y subiera a primera.

El 24 de septiembre de 1933, con mucha gente en la cancha de Gimnasia y Esgrima se jugó un partido duro y algo impreciso que terminó con la victoria del ORC. Aquel día, según las crónicas de aquel tiempo, que destacaron el premio a la solidez y al esfuerzo de un equipo que en poco tiempo llegaba allí donde debería estar, se destacaron los hermanos Luli (ala) y Pepe Zorraquín (hooker) —quien posteriormente sería presidente del Club— y el segunda línea A. Piola.

Fue un día de fiesta con una alegría difícil de medir, tan difícil como calcular cuántos gin-tonics acompañaron los festejos —según la equilibrada apreciación de un veterano allí presente—, así como fácil de imaginar e importante de no olvidar, pues comenzaba una década muy importante en nuestra historia, que nos daría dos torneos ganados (1939, 1942), un campeonato compartido con Belgrano Athletic (1940), tres subcampeonatos (1935, 1936 y 1938) y el seven-a-side de 1942.

En Primera y con cancha propia

Tal cual lo planteado en 1932, la cancha propia tomaba forma hacia mediados de 1934, cuando se hizo una conscripción de socios tendiente a fortalecer socialmente el Club y consolidar el proyecto.

Aquel año se debutó en primera oficialmente nada menos que en Plaza Jewell, contra Rosario Athletic, campeón del año anterior. Se empató 3 a 3 y, según las crónicas de la época, Olivos jugó mejor. «El cuadro porteño lo superó», dijo La Acción de Rosario. «Debuta bien en Primera», opinó El Mundo de Buenos Aires.

Los partidos se jugaban contra los grandes equipos como el CASI, Hindú, Universitario, Belgrano y otros, con los cuales comenzaba el verdadero fogueo que se requería para estar bien plantados en la división superior del rugby, y se cumplía, pues si bien aquel año ocupamos el 8vo. puesto, los partidos se jugaron con firmeza, sin regalar nada y hasta el último minuto; pero por sobre todas las cosas, aprendiendo… algo tan importante.

La década del 80

La década del 80 significó un gran cambio para el Club: después de esos años se recuperó el espíritu y la categoría. Un equipo formado por jugadores jóvenes logró el ascenso a Primera y se convirtió en un duro rival para todos los equipos de Buenos Aires. Su temido pack de forwards fue la bandera, pero los backs también se destacaron.

De allí en más hemos ido construyendo nuestra historia, y lo seguiremos haciendo cada día, estimulados por este deporte convocante por el que estamos dispuestos a superarnos y a transmitir nuestros valores y tradiciones.

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